No cabe duda que no existe mayor protección espiritual para una persona, que la bendición de sus padres. Por consiguiente, los padres no debemos desperdiciar oportunidades de estar bendiciendo a sus hijos; pero por otra parte, los hijos no deben desestimar la importancia de solicitar y recibir la bendicion de sus padres. No es solo asunto de sana educación familiar, sino además, de sana practica espiritual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario